20110704

Día de la Independencia

Twitter quote: “@secoypelao: ¿Quienes están celebrando el 4 de Julio como buenos norteamericanos? #PuertoRicoNoSeRespeta.”

Es 4 de julio y contrario a los días anteriores el sol resplandece con un pegajoso calor veraniego. Las playas han de estar abarrotadas de personas en compañía de sus neveritas de “foam” repletas de Medallas. Hoy se celebra la Independencia de los Estados Unidos.

Muchos puertorriqueños apenas tienen idea de lo que se celebra y mucho menos la convicción del por qué hacerlo. Es sólo una excusa más para irse de paseo, bañarse de sol tirados en Boquerón y disfrutar el feriado antes de volver a la rutina. En lo personal, yo no celebro este día.

Siempre tuve muchas creencias, entre ellas la de la independencia de mi país. A través de los años muchas cosas han cambiado en mi; de querer estudiar literatura terminé estudiando biología en una universidad privada. De creer fervientemente en la independencia, terminé sirviendo a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Muchos creerán que ahora soy un anexionista que besa los pies a los gringos, pero no, no es así. Sé que es fácil tener una mala percepción de mí, cuando de usar camisas que leían “PIP 2008” pasé a vestir un uniforme militar.

La independencia abarca muchas cosas de las cuales ya he perdido hasta la noción. A veces me sorprendo a mi mismo, recordando, aquellos días en que la vida se me iba en leer el periódico y sugerir un golpe de estado al mundo para al fin darle a mi “100 x 35” la capacidad de mandarse. Sin embargo una guerra a solas es más difícil de lo que se ve. Creo que mis ansias fueron golpeadas por la sociedad, de los que considero mis hermanos. Cuando escuché a la mujer en el supermercado hablando que vive mejor sin trabajar, cuando escuché al universitario gritar a voz que las ayudas federales son la opción. Cuando vi que todos aspiraban a puestos de trabajo federal, cuando yo mismo abandoné los portones de la UPR y sin mucha dificultad hice matricula en otra universidad. Cuando entendí que el cambio está en nuestra crianza y que aquí son muchos los que se niegan a soltarle la mano a esa república de revolucionarios que dejaron sin té a los ingleses. Cuando experimenté que la mayoría de nosotros vive a diario buscando sobrevivir y que en ansias de lograrlo, se olvida mucho de lo que somos. Ahí quizás entendí que somos una causa perdida en muchos sentidos.

Entonces, dejé de pensar en el colectivo, dejé de pensar en los desconocidos que hoy me miran con reproche, otros con respeto, cuando visto mi uniforme y camino por Plaza Las Américas. Comencé a pensar en mi propia independencia y no es hasta hoy que logro ver un poco más allá. Y es que se necesita ser independiente, libre, ser una persona con autosuficiencia antes que intentar cambiar al mundo. Quizás equivoco mis palabras, pero eso es lo que creo. Y estoy seguro que ando en busca de mi propia independencia.

Mientras yo que visto un uniforme militar y brinco el charco y me codeo con los gringos, me quedo sentado en el balcón, trabajando desde la computadora, sin aires de celebración, son muchos los que se bañan en nuestras aguas y gritan: feliz día de la independencia. Quiero pensar que es algo cultural y que lo hacen sólo por el espíritu vivaracho que nos posee y las ganas de celebrar todo. Porque si pensara que realmente celebramos una independencia que no es la nuestra, menos ganas de querer ser lo que era antes me quedarían.

Y para aquel que piensa que no soy la persona menos indicada para hablar sobre independencia, le doy la razón, pero también le digo: no es lo que vestimos o lo que hacemos, es más bien como nos reflejamos en los momentos cruciales.

Quizás si estuviera en los Estados Unidos te diría “Happy independence day” por aquello de respetar la historia de cada país y la cultura. Pero como estoy en mi isla y me siento más puertorriqueño que nunca, no tengo nada que decir, porque no celebro nada más importante que mi partida en dos semanas.

PD: En mi uniforme militar tengo la bandera de Puerto Rico puesta, bien cerca del corazón y ningún gringo se ha atrevido a decirme nada porque no soy americano, soy puertorriqueño.

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