La carrera militar, se basa en gran parte, en conocer personas que compartes tus mismos intereses. Unos para bien otros para mal. Desde enero conocí al 2nd Lieutenant Child. Un chico de tan sólo 23 años quien hoy es oficial del ejército y comanda a 233 soldados. Child es una persona de esas con las que te sientas a hablar y las horas pasan y ni cuenta te das. Increíble pero cierto, tiene un bachillerato en literatura inglesa.
Conocí a Child en mi viaje a Oklahoma. Fue quien me introdujo ante los oficiales que decidirían mi destino. Recuerdo haberlo saludado y pensado “otro pendejo atorrante más…” pero me equivoqué. Child resultó ser una excelente persona y un gran contacto para mí. Recuerdo un día, mientras comía un revoltillo aguado, con una avena tostada, se sentó en mi mesa y comenzó a hablarme. Regularmente, las interacciones entre oficiales y oficiales no comisionados son escasas. Por eso cuando lo miraba y veía la barra de oro en su uniforme titubeaba. Pero no tarde mucho en perder el miedo a su rango y entablar un compañerismo que al parecer se ha fortalecido hasta el día de hoy.
El mes que pase en Oklahoma además me divertí de sobremanera. Mi último día Child fue quien me entregó mi pasaje de vuelta y se despidió. Intercambiamos teléfonos, emails y páginas sociales.
Hace una semana Child estuvo en Puerto Rico. Nos encontramos en el “food court” del Fuerte Buchanan. Por suerte no llevaba su uniforme así que no tuve que saludar en posición de atención como es de costumbre. Nos sentamos y hablamos largo rato. Sobre su carrera, sobre la mía y cosas banales. Hasta que bum… se sinceró. Me contó de cómo la que fue su esposa un solo año murió en un accidente automovilístico. Su pena más grande es que ella murió molesta con él, quien le había sido infiel unos meses antes.
El proceso ha sido duro, pero poco a poco ha ido saliendo de la depresión en la que cayó. Acierta diciendo que cuando uno tiene una pareja, es cuando más oportunidades para ser infiel se te cruzan en la calle. Y se arrepiente hasta más no poder de lo que hizo, pero no puede vivir de glorias pasadas y tiene que seguir adelante. Por ahora centrado en su carrera militar, que va viento en popa.
Si aparece la mujer indicada, no dudará en amarla y no cometer el mismo error que cometió. Mientras, carga en su uniforme una foto de la preciosa Wendy Ann, sonriéndole y lanzándole un beso. Foto que tomó en sus últimas vacaciones en Hawái. Nos despedimos con un fuerte apretón de manos y un hasta luego. Verificamos nuestros itinerarios y se supone que coincidamos en septiembre 15 en Missouri.
Child logró que yo entendiera muchas cosas. Que en esta carrera de la vida, no todos ganamos pero si aprendemos y a veces de la peor manera. Estoy seguro que el amó a Wendy Ann con todo su corazón y que ella lo amó de igual manera, sólo que no se les dio.
…
Hoy me encuentro sentado escribiendo esto mientras observo la avenida desde el piso seis. Todas estas historias vienen a mi mente, de una en una. Entiendo claramente que estoy aquí para contarlas y escribirlas. Sé que es parte de mi destino. Ya puedo suspirar y decir; este es mi mundo.
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