Es prudente, de vez en cuando, detenerse y pensar en como los días transcurren. En mi caso, en estos momentos, pasan volando. Me despierto a las cinco de la mañana y en un abrir y cerrar de ojos son las ocho de la noche. Me encuentro en Guaynabo, un lugar pasajero, esperando partir a Georgia. Estoy sentado, tomándome un café a eso de las nueve de la noche. Escribo unas cartas a algunos compañeros que están, digamos, un poco lejos. Y no puedo evitar, detenerme y pensar en como estos días han pasado. Si alguna vez dudé que se pudiera aprender un mundo en algunos meses, hoy no me queda duda. Aprendí más de lo que pude imaginar, pero lo más importante hasta ahora es; apreciar el tiempo y hacerlo de calidad.
Nunca sabremos cuando nos iremos definitivamente a formar parte de las galaxias, nunca sabremos la fecha ni el día exacto en que moriremos. Es por eso, que me detengo y pienso un poco. Estos días van como carros de carreras. Y puedo sonreír sabiendo que a esos que amo les doy poco de mi tiempo, pero un tiempo, como dice la Nicole “Quality Time”. Y no me importa si las cosas pudiesen ir mal, no me interesa si lo que antes estuvo hoy ya no esta. No hay nada que me quite el placer de ese “Quality Time” porque es en esos momentos que sé que más dichoso no puedo ser. Y que tengo todo lo que quiero, todo lo que necesito.
Piensa en tu tiempo, piensa en los tuyos. Regala "Quality time".
No hay comentarios:
Publicar un comentario