20110411

Química

Sobre la mesa el libro de química descansa. Abierto en la misma página desde hace meses. No sé que pasó, no sé en que momento se me perdió. Las moléculas se esparcieron y ya no hacen inercia conmigo. Es como si me hubiese vuelto un polo de la misma carga magnética, o peor aun, uno sin carga; un neutrón. Cada átomo ha perdido su movimiento y su propiedad analítica. El análisis dimensional se fue a la fuga multiplicándose por cero y dividiéndose entre dos. Definitivamente, vía ósmosis, la homeostasis se afectó. Y no creo que con la formula cuadrática llegue a un exponencial coherente.

Mientras mi libro de química sigue esperando en su capitulo de ácidos y bases, yo me pongo las botas. Una bocina suena enfrente de la casa. Agarro el rifle y desde la puerta miro la tabla periódica colgada en la pared; “creo que tendrás que volver a enamorarme CHEMISTRY… y la literatura te sigue dando batalla.”

Gritos: “Muévete que el campo de tiro cierra temprano.” Salgo corriendo.

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