Los pasados tres días estuvieron llenos de nuevas emociones y experiencias. Estoy sentado en el balcón de mi casa, tomando una copa de vino tinto, mientras una suave brisa me acaricia. Siento los brazos pesados, adoloridos. Cada vez que hago un movimiento, mis músculos se contraen y el dolor trae a mi mente esas palabras que me hicieron sentir sumamente bien: “You did it. You surprised us.”.
Siento que el camino será más largo de lo que pensé, más agotador de lo imaginé, pero sé que vale la pena.
No escribo mucho, pues, sólo tengo 17 horas para descansar y volver a la marcha. Y realmente quiero dormir. Me espera un mes intenso, realmente enriquecedor e inolvidable. ¡Dios está de mi lado! Lo siento conmigo.
¡Deséenme éxito!
Y si no me apoyan ni me desean éxito, no me preocupo. He aprendido, en muy poco tiempo, que nunca en la vida puedes esperar que alguien te apoye. Sólo debes creer en ti mismo.
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