Siempre se dice que después de la risa viene el llanto pero esta vez confío en que no será así. Las risas que salen de mi y de ese grupo de personas a las que tanto extrañé son autenticas, reales y sinceras. Cada mañana, cada noche y cada vez que es posible no puedo evitar una simple carcajada.
El tiempo pasa volando estos días. Cada vez está más cerca la hora de mi partida, estoy seguro que eso influye en estas emociones y estos compartires espontáneos y originales.
Mientras espero a que me busquen para irnos calle abajo hasta el Morro, sigo riendo por la última llamada que recibí y el tono en el que se me informó los planes para la noche de un jueves, joven y quizás eterna.
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