20110109

Tabula Rasa


"Por que vamos camino al cielo..." NS


Estaba sentado en la cafetería de la tienda por departamentos. Ese día temprano en la mañana crucé la cordillera de sur a norte. Llevaba conmigo un sobre sellado. El sobre tenía dentro la última carta de una de mis grandes amigas. Por culpa del ajoro, no pude leer la carta en la mañana, así que la doblé y la guardé en mi bolsillo derecho, para leerla en mi hora de descanso. Durante la primera jornada de labores olvidé completamente la existencia de ese sobre. 

Hacía un mes que había escrito a mi amiga, contándole sobre las ideas descabelladas que surgían en mi mente. Ideas que me alejaban totalmente del plan divino que me tracé para la vida. Muchos cambios que me llevaron a un estado de intransigencia que si no encontraba un equilibrio temprano, podría fácilmente acabar conmigo.  Ese día; esa carta; me otorgó paz.

Estaba sentado en la cafetería de la tienda por departamentos. Había un café sobre la mesa junto a las sobras de un sándwich de atún. El lugar estaba completamente vacío, pues si no más recuerdo, eran más de las cuatro de la tarde. Recordé momentáneamente la carta y con mucho cuidado la abrí evitando romper el sobre más de lo que quería. Me fijé que escrito en una esquina, en letra muy pequeña se leían las siguientes palabras; Tabula Rasa. 

Me llevé la sorpresa de que esta vez la carta era larga, tenía cuatro paginas. La leí muy despacio, intentando desenredar las letras cursivas que me comían la vista. Mi amiga comenzaba contándome de que como lo había logrado, de lo orgullosa que se sentía de si misma, por haber aprobado esas pruebas que se impuso. Luego de una manera poco convencional me envolvió en sus palabras hablándome de cómo muchas veces se sintió perdida. Me narraba su propia necesidad de entender muchas cosas, sobre ellas la gran interrogante de a dónde voy. Su experiencia de cuando estudió ciencia pensando que eso le daría respuestas.   Me convidó un café, seguido por una cerveza, frente al mar de Aguadilla, todo eso en la distancia. Me incitó a pensar sobre la realidad y a releerme, a entender mis escritos más allá de sólo escribirlos, pues según ella muchas de mis respuestas están ahí. Me sugirió que no es tan difícil encontrarse.  

En ese momento mi atención fue llamada por la sonrisa de una persona. Una sonrisa hermosa, no cruzamos palabras, pero ese gesto me dijo mucho. Desde ese día cuando chocamos entre los pasillos, no sé por qué, me tiemblan las manos y me suda la frente. Y se dice que el temblequeo es mutuo.

Me sugirió que no es tan difícil encontrarse.  Comentó lo interesante que puede resultar darle un sentido a la vida, aunque sea sencillo. Lo bello que es llenarse de pasiones personales y realizar eso que te llena cada día sin falta, en su caso, correr dos millas diarias. Pues aunque parezca una estupidez es el único momento en que se siente en completa libertad y su mente puede volar sin parar. 

Y con descaro me dijo: Yo no sé donde voy. Yo no sé que soy. Yo no sé cual es el sentido de esta vida. Ahí está el dilema. Si lo supiera, la dirección de remitente en esta carta sería otra. Se despedía diciéndome que me quería y que nunca olvidara este dicho: Pain is temporary, quitting last forever.

Cuando miré la dirección de remitente leía:

USA Army
Fort Leonardwood, Alemania

Entonces entró una llamada del gringo. Desde ese día todo ha marchado mejor. No sé si logres entenderlo, pero el caso es que creo que todos estamos perdidos y no vale la pena pensar en ello. Coloca en tu buscador la palabra TABULA RASA o sólo da click al siguiente link y quizas puedas comprenderlo mejor.





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