Ese aire acondicionado que me congela la piel. Ese silencio, que se interrumpe sin falta, todos los días a las 12 del medio día. Esa luz amarillenta, que me despeja la vista. Ese olor a nada, irreconocible. Esa paz que se cuela por los vitrales en las noches. Esas paredes repletas de arte; estudiantil, profesional y desconocido. Esos hermosos colores que pintan los espacios vacios. Esas butacas suaves, cómodas donde tantas veces dormí. Esas escaleras largas y sin fin, donde se habla por celular. Esa suave brisa que te despide al salir. Ese lugar, lleno de musas, de dolores de cabeza, de intelecto.
Este lugar es uno de los lugares que más amo. Porque aquí también me fui descubriendo poco a poco. Porque aquí fue donde mas reí, donde pase los mejores momentos de mi vida.
-Explícame que tú haces aquí. ¡Intruso!
Me volteo.
-¡Hey! Tanto tiempo. ¿Cómo estas?
Un abrazo cordial. Un apretón de manos.
-¡Felicidades! La verdad es que tú haces falta por aquí. ¡Regresa!
-No. Ya es imposible.
-Que va a ser.
-Conservo buenos recuerdos.
-Todos lo hacemos. Y te recordamos como no tienes idea.
20110114
Biblioteca de UPR-Ponce
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