20100606

El primer beso

Un beso puede resultar baboso, cachondo, glorioso. Un beso puede ser la ventana al alma de quien se besa, esa conexión única que se logra, cuando lengua con lengua se intercambian los fluidos más voraces. Un beso puede llegar a ser exquisito, derrochador, puede convertirse en una droga.

Pero no hay nada, como el primer beso. Aquel que de primera, resultó embarrado en saliva. Aquel que no sabias dar y al cual reaccionaste con mil emociones, una contigua a la otra. Muchos se levantan y se van, muchos lloran, muchos sólo siguen besando, después del primer beso. Agrio, dulce, salado o con mal sabor. He escuchado de quien luego del primer beso, se tuvo que comer un "chessecake" para quitar lo amargo del momento y calmar los nervios.

Y quien no ha añorado regresar a aquel primer beso, ese que te revolvió el estomago. Regresar y quizás hacerlo un poco mejor, o sencillamente no hacerlo. El primer beso, ese que nunca se olvidará, está marcado para siempre en nuestros labios. Cicatrices en cada mejilla, revelan el nombre de aquel o aquella, que por valiente, por amor, por juego, lo dio.

Y mi intención es que sonrías al leer esto. Que en tu mente afloren los sentimientos pasados y recuerdes, aquel desastroso o glorioso primer beso.

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