20100629

El rajón de corazón

Quiero ser más cafre, más explicito.

El otro día estaba hablando con un amigo, escritor, hacía mucho que no nos comunicábamos. Más por cordialidad que por ganas, escuché su nueva tragicomedia. Más de lo mismo que sucede en está loca ciudad.

Se conocen en un bar o en facebook, él la mira y cree que es amor, se cortejan, de momento, ella desaparece. Luego el se da cuenta que lo utilizaron, entra en negación. Aún le quedan esperanzas de que ella llame, pero no lo hace.  Justo cuando él me esta diciendo que logrará superarla ¡BUM! Un email de la señorita. Y volvemos a lo mismo. Creo que ella me quiere pero no sé que pasa. 

No soy la mejor persona para escribir sobre amor. Eso significa que si no lo escribo bien, tampoco puedo dar consejos, pero vamos, lo intento. Para mi el amor es un poco más que todo, pero también, puede resultar estúpido y sencillo. En una circunstancia como la que está pasando mi amigo, yo sólo hubiese colgado el teléfono. No hubiese contestado más ninguna llamada y, como se dice en el circo de isla que vivo, pichearía. Haría todo esto, sabiendo, que en dos meses cuando la susodicha notara mi ausencia, llamaría diciendo: Me tienes abandona. Te haz desaparecido. Entonces, seguramente, ya yo estaría en otros planes de conquista y sólo diría: Lo siento. Es que me cansé de ti. 

¿Un poco cruel? Tal vez, pero es que así soy yo. –Lo dije antes, en temas de amor no soy bueno- Sin embargo, estando en los zapatos de mi amigo, comprendo que no ha de ser tan fácil. Quizás yo lo hubiese hecho así, como lo escribí antes, pero es que según mi editora, padezco del mal sicológico de la minimización, eso me ayuda. Pero mi amigo no es capaz de hacerlo. Entonces la situación le quita el hambre, las ganas, el ánimo y hasta la vida. 

Le durará unos meses el desamor, que no es tan grande porque no llego a extremos, hasta que la rabia entre en él, luego podrá superarlo todo y olvidar. Le invité unos tragos –con el licor hasta el fin del mundo- para que le ayude a olvidar, quizás en otra barra conozca el próximo trauma del mes. La idea de esto es el cómo jugamos con las personas. Con el tiempo he aprendido que uno no debe involucrarse en lo que no quiere. También me he dado cuenta de qué, a pesar de que no quieres involucrarte porque no te agrada, te sigues hundiendo. A mi entender, lo hacemos, porque todos, tenemos un gramo de egoísmo en nosotros. Es como dice el refrán; no comes pero no dejas comer. Lo hacemos en una forma superficial, sin enamorar, pero esto puede alcanzar otros limites. Lo hacemos sin consciencia de que la otra parte puede llegar a amar.

Si la presunta implicada, no quiere a mi amigo, ni siquiera le agrada, porqué le envía emails para luego ignorarlo. Eso es algo que también he aprendido con el tiempo, no busco, ni pico, donde después me arrepentiré de haberlo hecho. Son historias más comunes de lo que creemos, se dan a diario, en todos lados. Confieso; alguna vez hice lo que le hacen a mi amigo. Lo que pensaba en ese momento era; No quiero, no quiero porque sé que hay cosas mejores en la calle, pero no puedo dejar ir está oportunidad porque quizás sea la única. 

No soy Freud, ni Bucay, pero sé que tengo algo de razón. Su fuera más explicito de lo que soy, al momento de escribir, diría que le dije; Mándala al carajo, es una pendeja. ¡Olvídate! En la calle hay mujeres más bonitas, con implantes más grandes y más firmes. 

Pero no soy explicito y soy “come mierda” cuando escribo. Sólo te pido, querido lector, que antes de hacer las cosas trates de pensarlas. Ver cuales serían las posibles consecuencias. Porque ya hay bastantes corazones rotos en el mundo, como para herir uno más. No será una rotura abrupta y fuerte, a lo mejor un pequeño rajón. Pero de tantos rajones que podría recibir ese corazón, de seguro algún día se romperá completamente. 

Pensemos entonces, en el verdadero amor.

"El amor son licores, que se beben a sorbos, pero sus borracheras duran horas." -LRS

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