Hoy una gran amiga se casa. Aún no puedo creer que está vestida de blanco, con su cabello rojo, caminado hacia el altar. Un traje inmenso que le luce muy bien. Y un chico hecho nervios, la espera en el altar. Camina con una sonrisa, se que ella es feliz.
Recuerdo cuando estudiábamos juntos y entre borracheras con vodka, en la plaza de Ponce, nos preguntábamos y nos imaginábamos, quien seria el primero en casarse del grupo. Ella fue la lanzada, la loca, la que se jodio la vida. Así bromeábamos, pero se que tomo una decisión de la que no se arrepentirá.
Mientras tocan un jazz, me recuesto de una silla, tomo champagne. A mi lado Miss Plaza las Américas, llora atacada por lo bonito que se ve todo. Mi amiga baila con su amado, enroscados en la melodía, de seguro pensando en lo que les espera.
Los amores de Sabina, sí existen. Lo que veo lo comprueba, no podría tener mejor ejemplo de ello. Las chicas de la clase lloran, los varones nos emborrachamos mientras fumamos en el estacionamiento. Nos cuesta creer que ya, estemos en el paso del matrimonio. Es la primera y es seguro que no será la última. Aún recordamos cuando corríamos como locos por el colegio. Cuando la monja nos regañaba, cuando nos peleábamos por estupideces. Hoy, nos damos cuenta que todo eso valió la pena.
Ella, mi amiga, a la que amo, me demuestra una vez mas, que la vida es efímera pero hermosa. El ron me devuelve al presente, bailo una balada y me retiro. La luna de miel es esta misma noche, de seguro un mundo de emociones baila en su estomago y en su corazón. Me siento feliz. Porque se que se esta aventurando en lo mejor de la vida, lo estoy porque se que se siente amada y de seguro ese hombre la hará mas feliz de lo que es hoy. Y de camino a mi casa, no puedo evitar recordar y reír.
Soy el escritor del grupo, entre locos, soy el escritor. Se supone que escriba algún día las memorias de esas personas con las que compartí la niñez. ¿Cómo lo haré? No tengo la menor idea, porque cada vez que lo intento, los ojos se me llena de lagrimas y el corazón se para, porque es gente que amo. Pueden pasar mil años, podemos estar distantes, pero siempre es lo mismo. Cada vez que nos encontramos la historia continúa, como si no hubiese distancia ni tiempo, porque siempre hay un tema del que conversar. Porque siempre hay una razón para reírnos, porque siempre hay algo que recordar.
A veces me entristezco, porque los siento distantes, pero no más. Hoy entiendo, cuando la contemplo bailando el jazz, que ellos siempre estarán ahí, sólo hay que llamar.
La primera amiga que me hará tío en un par de meses. La primera atrevida que hizo lo que las monjas nos prohibió hacer. La primera loca que arruino su vida (según el mundo). Yo la apoyo con ansias, mientras nos encaminamos, ella bien sabe, que a la primera que necesite, sólo tiene que llamar. Y ahí estarán todos, los que siempre hemos sido, los que siempre hemos gritado, llorado y reído. Porque eso somos, los unos para los otros.

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