20100426

Se me esta esfumando la fe...

Cuando estaba en undécimo grado en la Academia, tenía mucha fe. Escribí un artículo para la revista del departamento de español en el que hablaba sobre la importancia de la fe en nuestra vida cotidiana. En el artículo no evocaba a algún dios ni un ser superior sino que incitaba a que nos aferráramos a lo que de verdad nos llenaba, arte, deporte, familia entre otras cosas.

Siempre he sido creyente, siempre he creído que existe un Dios que está ahí siempre que lo necesitamos. Mi fe era inquebrantable. Sin embargo hoy, siento que no puedo creer más. La fe se me está esfumando. No quiero volverme ni agnóstico, ni ateo, ni budista, pero eso en lo que yo creía o creo, me está fallando.

Quiero creer, quiere tener fe, pero las circunstancias no me lo permiten. Muchas veces he rogado hasta más no poder y siempre ha sucedido la desgracia. Me he arrodillado y no he recibido nada a cambio. He visto cómo la vida misma me ha empujado o ha hecho sufrir a los que amo, mientras yo todo lo encomendaba a ese ser.

Antes me esquivaba diciendo que todo era mi culpa o culpa misma de la humanidad. Ya no. No más. No puedo pretender que las cosas que pasan aquí son hechas por mí, quien un millón de veces ha intentado cambiarlas. No puede seguir creyendo que todo tenga un propósito mientras veo que padres matan a sus niños. No puedo pretender que el amor de arriba es incondicional mientras se cometen crímenes de odio hacia homosexuales o negros, y todos son fomentados en la iglesia.

No puedo creer más, porque la vida no me lo permite. Y ojalá me equivoque y este errando estas palabras. Es doloroso sentir el vacio interior que siento por el simple hecho de que aquello en lo que confiaba me ha abandonado. No quiero que un pastor me restregué en la cara que es mi falta, que soy yo quien falla, que el mundo es así porque lo elegimos así. Si dios existe estoy seguro que nos quiere libres, llenos de amor, felices. Si Dios está ahí y nos ama estoy seguro que nos desea lo mejor. Pero no se qué paso. No sé a dónde se fue. Y mientras siga viendo estas cosas, mientras siga observando cómo familias, vidas, y gente buena se desmorona, no me queda otra opción mas que dudar. Creo que Dios salió a dar un paseo y se perdió en el regreso. Y quiero con todas mis fuerzas que encuentre el camino a casa porque no quiero pensar mal de él. Porque alguna vez lo ame con toda la fuerza de mi corazón.

La fe es la convicción de lo que no se ve, la certeza de lo que se siente.

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