20100420

Confesión

Confesión arrancada:

Confieso que de tanto trabajar con la Literatura, a mí, se me olvido que soy escritor.
Durante las ultimas semanas he estado acosado hasta más no poder con la edición de unos textos que pronto serán publicados. Ha esto se le suma el pedido de cotizaciones, los talleres requeridos de literatura, lo papeleos interminables de permisos en la universidad.
He sucumbido a todo esto y he dejado a un lado, la razón por la que hago esto. Yo trabajo con esto porque soy escritor. Un escritor escribe, no edita, no firma papeles, no grita, no da talleres. Yo en cambio no he escrito en las últimas semanas. Siento que me falta algo, que tengo tanto que decir, siento que voy a explotar.

Y me dedico tiempo, me siento en el computador, y sólo escribo. Porque eso es lo que hago, escribo para que algún día otros me lean. Lo hago porque me gusta y es mi vicio. Sin pereza sin dolor, sólo escribo. Si me dedico a otras cosas no lo hago y me desvío de la ruta. Por eso aquí mi último aforismo:

“Y su alma era vieja, vacía y sin color. Sentada bajo aquel árbol negro sólo lloró."

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