Hoy desperté recordando aquellos lunes con el gringo. Para los que no conozcan al gringo, el gringo es un amigo que conocí en mi verano en Aguadilla. Es natural de California y llego a Puerto Rico en el 2005 de vacaciones. Le gustó tanto y tanto que nunca mas regreso a EUA.
Juntos salíamos de “hang-out” y revolucionábamos el lado oeste de la isla. Mucho después de ese verano, regrese a Ponce, llevándome la sorpresa de que el gringo seria maestro en Berlitz, y viajaría dos días por semana a Ponce.
Aunque su español es lento y confuso, mi ingles también lo es, nos entendíamos de maravilla. Era fácil conversar con el, de cualquier tema. Deportes, política, amores, comida… de todo. El gringo fue quien me enseño los tips de cómo moverme en México. Cada lunes nos reuníamos en algún café a hablar y darnos las ultimas nuevas. Es una gran amistad.
Hace un mes el gringo se fue a New York, se enamoro de una puertorriqueña a la cual yo adoro, y estoy seguro que lo hará muy feliz. Hoy, lunes de frío en México, mientras la Zona Rosa despierta el gringo y los recuerdos de su compañía me vienen a la mente de sopetón. He de admitir que extraño esas largas tertulias.
Mientras el gringo amanece observando no se que en New York, yo amanezco observando mi avenida y el trafico de los taxis. Este lunes de aguacero deseo un café bien cargado y seria aun mas perfecto si mi mejor amigo, el gringo estuviera aquí para compartirlo.
PD: Me siento tranquilo y feliz, el miedo ha ido desapareciendo y tengo la seguridad de que todo marchara bien. Solo basta un largo sueño para entender que el camino es mas seguro de lo que parece. Y como siempre me decía el gringo “Mmmmm… mi parte favorita…”
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