20100224

El camino

¡Todo listo! He terminado todo lo que vine a hacer a México. Estoy ansioso por regresar a Puerto Rico pero no es hasta el domingo en la noche cuando al fin toco suelo boricua. La visa está en proceso, el examen de admisión esta resuelto. Solo falta esperar por los resultados de ambos, la admisión completa a la UNAM y la visa de estudiante en México. Si alguna de estas dos cosas fallara, no podría yo, venir a estudiar a México, la beca me seria retirada. Tengo esperanzas en que todo marchara bien.

El frío me sigue consumiendo, tengo dos pantalones, t-shirts, un abrigo, y aun así siento el alma hecha hielo. Ayer amanecí con el gringo en la mente, y a eso del medio día recibí una llamada de él. “ Hey dude! How is México?” “…well, I’m not bad”

Estuvimos hablando como una hora, poniéndonos al corriente de todo lo que ha pasado. De cómo se ha enamorado cada día mas de su novia y de cómo extraña Puerto Rico, pero que se le es imposible regresar en estos momentos. El gringo me dijo que piensa casarse, pero no ahora, sino cuando encuentre un lugar en el que se siente confortable y parte de el.

¿Cuántas veces nos hemos sentido fuera de lugar en ese sitio en el que debemos estar? ¿Cuántas veces no hemos sabido lo que queremos de la vida?

El gringo y yo, aun hoy, no sabemos lo que buscamos. Solo sabemos que en el camino hemos encontrado mucho de lo que no buscábamos y son esas cosillas las que nos han dado la felicidad instantánea, por gotas, y contadas. Hemos sido felices por secciones, pero es como muchas veces he escuchado por ahí; “Por buscar la gran felicidad, ignoramos las pequeñas alegrías…” Fue algo que el gringo me recordó.

No se puede buscar la vida perfecta, la grandeza eterna. Es solo caminar, caminante no hay camino se hace camino al andar. Largos y tempestuosos, cortos y cerreros. Todos los caminos han de tener una pizca de alegrías, sus dosis de felicidad. Es en esos momentos de gracia en los que hay que fijarse y no en los de agonía, dolor y soledad. Tampoco digo que se deban olvidar los malos momentos pues son parte esencial del camino, pero que sean los felices los que perduren con mayor intensidad. Mientras el gringo en Nueva York busca un lugar donde se sienta a gusto y bien recibido, yo lo hago en México. Si no es México mi destino, si no es este lugar, ya será otro. Y cito nuevamente al gringo “…Puerto Rico will never move from site, if not Mexico, it will be another ... you can always return…”

Mientras voy en el autobús, camino a los volcanes, observo el largo camino que he de recorrer antes de llegar a ellos. Es como la vida, largo, incompresible, sorprendente y perfecto. Una verdadera ironía.

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